Durante la primera semana del mes de marzo, mi fiel compañera y yo, nos embarcamos en nuestra primera aventura africana. Túnez era el destino elegido, un país con buenos precios y con un viaje corto; lo ideal para una escapada en estas fechas.
Tenía varios objetivos antes de llegar, que a la postre cumplí, pero no quería exigir demasiado ya que a parte de conocer y descubrir el país también queríamos descansar y olvidarnos de nuestros quehaceres diarios en un año en el que nuestros trabajos nos ocupan mucha parte del tiempo. Es por eso que unos días hicimos muchas cosas y otras nos dedicamos a descansar y pasear tranquilamente.