Soria, ciudad de poetas y poesía en si
misma. La pequeña urbe es un remanso de paz, alejada de los agobios
de las grandes ciudades, la capital castellana (la menos de poblada
de todas las capitales de provincia españolas), conjuga a la
perfección la labor de cabeza provincial con la naturaleza que
convive en sus limites.
La plaza Mariano Granados puede ser un
buen lugar para comenzar a visitar Soria. Entre otras cosas por la
existencia de una oficina de información turística donde proveernos
de mapas e información varia. Si vamos en coche, esta zona es de
OTA, aunque bien es cierto que si nos salimos de las calles del
centro y buscamos un poco, encontraremos aparcamiento sin demasiada
dificultad.
En esta plaza se encuentra la entrada
al parque Alameda de Cervantes, que dejaremos para el final si
deseamos descansar. Junto al parque se encuentra el Museo Numantino.
La escultura del Caminantes preside la
glorieta de la que parten dos calle interesantes que nos adentran en
el casco antiguo. Elegimos esta vez la calle Marques de Vadillo.
Llegamos hasta la plaza de San Blas y el Rosel, de la que salen
varias calles, entre las que se encuentra la calle Condes de Gómara.